El domingo 19 de Octubre, Generación Verde a través del equipo de Biohuerto realizó una visita a la Olla Común “Mirador de los ángeles” en Manchay. La jornada tuvo como propósito conocer de cerca la realidad de la comunidad, su organización y las condiciones en las que se podría implementar un biohuerto comunitario.
Las dirigentes de la olla común, Daisy López, presidenta;
Fermina Briones, secretaria; y Sarita, fiscal, recibieron al equipo con gran
cordialidad y compartieron el origen del funcionamiento de la olla común y su
desarrollo hasta la actualidad. La olla común, "Mirador de los Ángeles" nació durante la
pandemia como una respuesta solidaria frente a la crisis alimentaria. En sus
primeros años, llegó a atender a 250 personas; sin embargo, actualmente brinda
almuerzos a 125, entre las que destacan niños y adultos mayores que aún
enfrentan inseguridad alimentaria.
Durante el diálogo, nuestro equipo fue comunicado de los subsidios que recibía la olla por parte de la municipalidad. Las dirigentes nos explicaron que una parte era en soles, mientras otra parte residía en productos, encontrando que estos no solían ser de buena calidad. Asimismo, gracias a un estudio realizado
por una ONG Zenca, algunas empresas agrícolas los convocaban cada cierto tiempo
para que puedan recoger vegetales que ya no eran comercializados y que podrían ser
desechados, lo que les permitía aprovechar
productos como espinaca, col, brócoli, arveja o tomate. No obstante, aunque esta práctica
representa un ahorro considerable para las empresas, también evidencia una
brecha laboral, pues sustituye el trabajo de los operarios agrícolas, quienes
no simpatizan con las ollas comunes por ese mismo motivo. Pese a ello, las
mujeres han sabido sobrellevar la situación y aprovechar la oportunidad para
aprender técnicas básicas de cosecha y fortalecer sus lazos comunitarios.
A partir de este panorama, las dirigentes expresaron su
entusiasmo ante la posibilidad de contar con su propio biohuerto, el cual les
permitiría cultivar alimentos que no siempre consiguen, como culantro, perejil,
kion, ajos o cebolla china, y garantizar una alimentación más variada y
saludable. Además, manifestaron su interés en recibir capacitaciones sobre el
control de plagas, especialmente sobre un gusano muy común en la zona de
Manchay que suele afectar las plantaciones.
Nuestro equipo también pudo conocer los desafíos que enfrentan
con respecto al terreno y al acceso al agua. Durante un par de años, la olla
común funcionó en un espacio prestado por una vecina, pero tras su
fallecimiento, los herederos solicitaron su retiro. Con ello, perdieron parte
de las estructuras y un horno que habían construido con mucho esfuerzo.
Actualmente, operan en un prefabricado pequeño, aunque con optimismo, pues han
recibido la asignación formal de un nuevo terreno de aproximadamente siete
metros por quince metros (105 m₂), que pronto estará libre de
desmontes y listo para iniciar la implementación del biohuerto. Otro punto
crítico es el suministro de agua. La municipalidad les entrega 1 100 litros,
que en soles valdría S/25, cantidad que solo alcanza para cuatro días de
atención a las 125 personas. Para cubrir la semana completa, deben pagar S/25
semanales para que pueda rendirles el agua. Frente a ello, el proyecto
Biohuerto, con el apoyo de docentes busca diseñar un sistema de riego
sostenible que optimice el uso del agua y asegure el funcionamiento del biohuerto
sin generar sobrecostos.
Durante la visita, las señoras resaltaron que la idea de tener un biohuerto no solo aportaría a la seguridad alimentaria, sino también al desarrollo educativo y comunitario. Consideran que este espacio podría servir como una actividad formativa para los niños del barrio, quienes podrían aprender sobre la naturaleza y el trabajo colaborativo, alejándose del uso excesivo de dispositivos tecnológicos. Además, las señoras resaltaron que concuerdan con el lema y propósito que acompaña al proyecto: no se trata de hacer algo “para” la comunidad, sino “con” la comunidad, ya que están dispuestas a participar activamente, aportando palas, picos y la colaboración de los vecinos para levantar la infraestructura del biohuerto.
Desde el equipo de Generación Verde destacamos el
compromiso, la organización y la esperanza que las mujeres transmiten en cada
palabra y acción. La Olla Común “Mirador de los Ángeles” representa un ejemplo
de resistencia comunitaria, unión y búsqueda de bienestar colectivo. La visita
reafirmó el propósito de nuestro proyecto Biohuerto: sembrar esperanza, fortalecer la
comunidad y promover un futuro más sostenible para todos.
